domingo, 4 de octubre de 2015

Reflexión en torno al escrito del Filósofo Roland Denis titulado "Adiós al Chavísmo"




Manuscrito hallado en un debate sobre el final de una corriente histórico-social

Si vemos al filósofo como un diseñador de modas,
cortando con su tijera digital corrientes histórico-sociales,
es porque hoy la realidad tiene la calidad de un tejido sintético,
y la verdad no es más que un concepto de mercado,
manufacturado por incontables manos sangrantes...

...Cortadas, trituradas, pisadas, en las fábricas de la utopía.
Por eso el filósofo suda golpeando teclas,
-a punta de hilo y aguja- remienda remordimientos,
para que la musa desilusión pueda desfilar por la pasarela
"un traje fashion confeccionado con panfletos, twits y videos"
Mientras allá en las maquilas siguen, incontables pares de ojos llorando, 
incontables manos sangrantes...

...Cortadas, trituradas, pisadas, en las fábricas de la utopía...


Es muy probable que no sea yo el más indicado para analizar la ruta del debate que ha propuesto Roland Denis con su ensayo “Adiós al Chavísmo”. Pero hay algo que me gustaría exponer. Más allá de los divertimentos.
 

Hay un fragmento en su ensayo que, sinceramente, me parece de gran alcance, en torno a la reflexión de la influencia del poder de la Burocracia sobre el Chavísmo, o sobre Chávez:

".... Chávez al no romper con el caudillo que le crearon alrededor suyo, no tuvo otra salida que gritar la necesidad de la ruptura cuando su vida se sabía acabado, pero aún así, y personalmente sin entender aún porque no se atrevió a ello, dejo intacto el sustrato gansteril. No entiendo porque más miedo se le tiene al poder que te rodea que a la propia muerte. ¿Es que las estructuras burocráticas de Estado son tan inmensamente poderosas que aún frente a la evidencia de la muerte se imponen?. Aquí hay algo que no entiendo, es un fondo metafísico desconocido o simplemente alguna información que me falta, o será que soy un imbécil."

Una singular reflexión de una persona que desde un principio acompañó este proceso, impulsando fuerzas para que pasara del diseño y la casualidad a la materialización en nuestro propio nicho en el tiempo y la historia. Se que gracias a la importante influencia de los ideólogos del proyecto Nuestra América, entre los que por supuesto está su gran aporte, Este movimiento que tomó el poder en nuestro país obtuvo una claridad en un momento que era necesario, debido a la enorme confusión que traslucía tanto entre los cultores de la historia social como los de la historia política, entre los conservadores, los reaccionarios, los institucionalistas, los radicales, y el resto de nosotros, los que vivimos la historia con todos sus rostros a veces sin darnos cuenta que somos parte de ella.

Tanto en su caso como en el caso de los “viejos” del proyecto N.A. que transitaron de la insurgencia a ser parte del Buró. Y que algunos se quedaron allí y otros no... Es singular esa reflexión de su parte hoy, un poco como reconociendo que ese paso por el Buró no fue del todo consciente. O racional, en todo caso. Para mi en particular, tiene mucho sentido que un racionalista como Roland (Digo Racionalista, porque, de la comunicación de sus reflexiones, solo conozco las que tienen que ver con el curso de la historia, de los movimientos populares y de los acontecimientos recientes, desde una perspectiva objetiva, por más que esté signada por pasiones o afectos). Como decía, digo que para mi es coherente que un racionalista pierda la compostura ante el reconocimiento de las limitaciones de su propia humanidad al confrontar el poder de las estructuras burocráticas del estado. Tal como lo afirma en su escrito “Porque tiene un fondo metafísico desconocido”. Ese fondo metafísico es algo que la razón solo tolera contemplar en el reflejo mimético del arte. Pues el miedo congela el pensamiento ante lo siniestro. Es un mecanismo primitivo de defensa ante el horror , enterrado en nuestra psique desde tiempos inmemoriales, en los que vivíamos signados por el miedo a la oscuridad o la falta de definición, debido en gran medida a las primitivas formas en los orígenes de nuestro lenguaje, y por lo tanto, con una imagen muy pequeña del tamaño del cosmos y de la realidad en la cultura de nuestros pueblos en aquellos días. (rememorando a Freud, en su ensayo sobre “Lo Siniestro”). La razón no solo entra en pánico ante lo siniestro, el mecanismo de defensa de la psique es capaz de ignorarlo pese a tropezase con ello, o crear múltiples explicaciones fantásticas para poder digerirlo.

Eso incluso es una anécdota que tengo de un breve contacto personal con el paso del Filósofo por la cima del Buró. Porque no se porqué una vez fui convocado a ese despacho del viceministerio de planificación durante su gestión, y aunque no se dio la reunión prevista… recuerdo que pasé toda la larga espera a la audiencia contemplando los desgastados muebles de fórmica y los vetustos asientos múltiples plásticos anaranjados, vestigios de administraciones anteriores a la “revolución chavista”, sobre los que resaltaba un único e implacable afiche con texto y sin imágenes, enmarcado y colgando de la pared, como singular manifestación simbólica del punto de vista de la gerencia de ese despacho. Aun recuerdo mi debate interno “entre la conmiseración y el horror” en torno a aquel afiche y lo que profesaba en grandes letras negras sobre fondo blanco: “El Gran Hermano te Vigila”, o una variación de este postulado. Paradójicamente, no tengo ninguna duda sobre los recuerdos de mis reflexiones de ese momento ante el mensaje que aquel misil dialéctico me disparaba a mi sin posibilidad de error: Por un lado yo mismo experimentaba un profundo horror al confrontar personalmente la conjunción de ese mensaje y lo que yo de manera muy primitiva infería que podía ser la función de un despacho del buró llamado “Viceministerio de Planificación”, y por otro lado, ante la posibilidad de que tanto el afiche como el conjunto de objetos de sala de espera constituyeran una suerte de retablo representativo del humor cínico de la gerencia de ese despacho, Algo como una instalación “Ready Made”a lo Marcel Duchamp, aplicada a las particularidades de nuestra política criolla. Recuerdo que otra parte de mi mente me señalaba como alerta que, debido a la enorme confusión que reinaba por aquellos días (que Denis muy bien compara con una ensalada en otra parte de su escrito), también era probable que todas esas cosas estuvieran allí, y que el equipo de turno en el poder de esa oficina no hubiera tenido oportunidad o disposición de perder el tiempo en cambiar esa primera cara de la institución a los forasteros. Por supuesto que en ese punto, todas mis reflexiones de aquel día obviamente eran totalmente inspiradas en la obra de Orwell: “1984”. Y todas se unían en una única conclusión: si la información del afiche y los elementos de ese espacio reflejaban la política de la institución en la que me hallaba, eso no tenía nada que ver con lo que yo había leído o escuchado de “las corrientes histórico- sociales en el proyecto Nuestra América”, y si lo hacía, era desde una perspectiva implacablemente cínica. La parte racional de mi mente me recordaba que ya había yo podido constatar que algunos de los simpatizantes de la insurgencia que recientemente había tomado el poder tenían poco aprecio por la estética (incluida en esta la literatura de ficción), cuando no la rechazaban violentamente basados en una primitivo juicio de que todas las manifestaciones estéticas “eran producto de la hegemonía cultural de la burguesía”. Finalmente, la parte más cuidadosa de mi mente me alertaba, que según 1984, incluso todas esas posibilidades eran factibles, si eran consideradas en el marco del “Doble pensar” de los trabajadores de los ministerios en “1984”, que según Orwell , podían lograr con inconmensurable cinismo integrar todas las corrientes en una sola llamada “Teoría del Colectivismo Oligárquico”. la experiencia de aquel coloquio imaginario en la sala de estar del "Viceministerio de Planificación" me permitió hallar comprensión del espíritu de la burocracia, del que posteriormente aprendí que Marx ya había definido como “Confusión”. Ciertamente, muchos insurgentes en nuestro proceso histórico reciente se estrellaron ante el poder de la burocracia, tal vez porque no tenían las herramientas lingüísticas o de información para confrontarlo. Tal vez no habían leído a Orwell, o a Bradbury, o a Kafka. O tal vez , aun después de leerlo, no tenían la capacidad de identificar los indicios, o de conectar la experiencia metafísica del espíritu transitando por esos universos literarios, con la experiencia de su propia razón en el proceso de ser triturada por la corrosión burocrática. Por más que la función principal de esas distopías literarias es precisamente alertar a la razón del horror que puede padecer el ser al experimentar contacto con el monstruoso poder de la burocracia.

A lo largo de estos años he podido constatar que ese “ignorar los efectos de 1984”, o ese "usar 1984 como un manual”, o a las otras obras literarias que tienen como protagonista a la burocracia y el Estatus Quo (El Castillo, el Proceso de Kafka, o Fahrenheit 451 de Bradbury) , Sin reparar en las consecuencias ya extrapoladas en estas distopías, no solo fue un error de los grupos que tomaron el poder -incluida la izquierda- con el Chavísmo, fuera cual fuera su causa, voluntaria o involuntaria. Esto también se reflejó en las posiciones de los universitarios, intelectuales o científicos sociales de derecha en Venezuela, quienes demostraron que tampoco habían leído 1984, y si lo había hecho, o lo descartaban y subestimaban desde las alturas de su racionalidad de alcance simbólico precario, (al ser hijos de una formación escolástica positivista con una visión cosmogónica que a duras penas había comenzado a dudar que la tierra era centro del universo, y plana) o que simplemente lo usaban también como manual operativo con el mismo cinismo que el buró de turno en el poder pretendía ponerlo en práctica. Lo que a la vista de quienes tienen la posibilidad de evadirse de la realidad del presente criollo, constituye indudablemente dos rostros de la misma fauna bicéfala local, tanto desde la perspectiva de la corriente histórico - social, como de la historia política de nuestra “Nación - Estado”. Y que podría definirse, por encima de esta temeraria y trasnochada identificación orweliana, como la misma viveza criolla.

Creo que esta es la información metafísica que le faltaba al filósofo para comprender el resultado de su propia batalla contra el “monstruoso poder de la burocracia”. Creo, incluso, que esta información sería enriquecedora para todos si se combina con un poco de psicoanálisis de Freud, sobre todo, lo relacionado con los mecanismos de “proyección” y “desplazamiento” que Freud identificó en la conducta de nuestro inconsciente, que yo creo que no solo tuvo una enorme influencia en su visión individual, para que prefiriera narrar su crónica del “ocaso del ídolo” en vez de vencer el bloqueo de su propia personalidad para comenzar por narrar sus propias aventuras con la burocracia. Creo también que todos los venezolanos, -tanto lo que estamos a favor como los que están en contra de Chávez- implacable y cínicamente aplicamos ese mecanismo de proyección y desplazamiento, hacia él mismo en vida, con quien todos hicimos gala de la viveza criolla en su manifestación más cínica y perversa: Delegando en ese único ser, todas las responsabilidades éticas y morales de nuestra conducta y por ende, responsabilizándole también de las consecuencias de nuestros actos, hasta en el más mínimo detalle en nuestra propia existencia individual. Creo que fuimos nosotros mismos, y no la burocracia, los que trituramos con nuestra viveza criolla a Chávez.

Aun así creo que es prematuro decretar el “Adiós al Chavísmo" Sobre todo por parte de quienes con su pensamiento o su obra inspiraron a cientos de integrantes de movimientos populares a que acompañaran el proceso chavista (Siendo como era en el comienzo un “movimiento revolucionario de élite”), y lo fortalecieron desde unas bases populares de las que en sí mismo carecía. Los movimientos populares no solo ratificaron al Chavísmo en la contienda electoral, también le prestaron la legitimación necesaria ante el resto de los compañeros de los demás movimientos populares o insurgentes de Nuestra América y del resto del mundo. ¿Cómo se hace ahora con toda esa gente que se le dijo que Chávez era la esperanza de este planeta?, ¿Acaso con la muerte de Chávez muere también el Proyecto Nacional Simón Bolívar?, ¿Acaso tiene razón la intelectualidad burguesa, cuando afirma que no hay como sostener las misiones, o lo que es lo mismo, que el estado debe tener un componente de desigualdad social para mantener el Estatus Quo?. (¿No y que no habían leído 1984, pués?).

La viveza criolla como forma de nuestra identidad posee una condición que le permite tener supremacía sobre todas las corrientes de pensamiento que podamos utilizar para describir nuestra historia social o política: Como es inherente a todos los venezolanos, no depende de una teoría de interpretación histórica política basada en la lucha de clases, o de la relatoría kafkiana u orweliana de las perversiones del buró, o de la historia de la emancipación de los movimientos populares; hay viveza criolla en todos los sectores de nuestro país, y los factores de oposición de unos a otros la usan alternativamente tanto para acceder al poder, como para disfrutar de beneficios y prebendas mientras el otro sector administra el poder. La viveza criolla desde una perspectiva histórico - política, antes que el Chavísmo tuvo su más grande expresión en el adecaje con su supremacía en el bipartidismo puntofijista, que venía de lo propio hecho por los caudillos tras la muerte de Bolívar y los breves desmanes de los militares educados por los gringos. Al igual que con Rómulo Gallegos en su momento, Chávez en un principio representó una amenaza a los intereses de la viveza criolla, pero al final la adoptó el mismo como parte de su propia teoría política, sobre todo, según entiendo, en eso que se conoce en las ciencias políticas como “democracia por aclamación”. Desde la perspectiva de las corrientes histórico-sociales. Lamentablemente la viveza criolla también afloró en el Chavísmo cuando decidimos unánimemente no enfrentar el reto de la producción y más bien preferimos aumentar el consumismo. Desde esta perspectiva, quienes responsabilizan al Buró del estado, indican que esto ocurrió debido a las políticas asistencialistas, populistas, que el estado implementó en su inacabable proceso electoral continuo… Pero, honestamente, esta visión también representa una forma de viveza criolla.

Un punto aparte requiere el análisis de la oscuridad que Denis llama “gansteril”, como parte del proceso histórico que vivimos. esta forma de poder, tiene la doble articulación de ser, por un lado, la única explicación racional que justifica ante nuestro sentido común la continua y evidente realización de los procesos delictivos en nuestro país como el saqueo de nuestras riquezas, el exterminio de nuestra producción agraria o tecnológica, los malabares de nuestra moneda, el contrabando, la corrupción, el clientelismo, y sus influencia devastadora en nuestra vida cotidiana, independientemente de los diversos operativos que el estado intenten ejecutar para contenerla, y su otra articulación precisamente basada en el temor general que este poder infunde en todos y cada uno de los venezolanos, que , debido a los mismos mecanismos de horror a lo siniestro antes descritos con relación a la burocracia, el mismo horror individual de cada quien lo dibuja con la silueta de un monstruo imposible, y por lo tanto, más horrendo aún. En este sentido. Uno puede identificar vestigios de nuestra viveza criolla también ante lo gansteril, pues es cierto que en nuestra sociedad se prefiere convivir con ello, y narrarlo, en vez de combatirlo. Ejemplo de ello tal vez sea más evidente en nuestras fábricas de historia e ideología, como nuestro cine, que prefiere ahondar en los problemas de la clase media o nuestro pasado mítico, en vez de intentar retratar sus acciones en nuestro país , cuando no es que los cineastas venezolanos son también unos “gansters” (lo que constituiría por cierto la realización estética de nuestra viveza criolla en nuestra cinematografía) . Cabe destacar también que, para aumentar la condición mítica de ese monstruo “gansteril”, que en los años del Chavísmo hemos sido influenciados por la dicotomía de nuestra propia política escindida, y esto, ciertamente no nos ha ayudado a materializar definiciones que no estén signadas por la constante atribución de “éste a la acción del otro en tanto que aquel es el enemigo”. otra lamentable consecuencia de usar 1984 como manual de administración y ejercicio del poder en nuestro país.

Para mi el Chavísmo está vivo en la psique de los venezolanos y de mucha gente del mundo, en muchos casos como un Mito que alimenta todavía las ganas de vivir de mucha gente esparando aún por sus revindicaciones y el cumplimiento de las promesas de nuestra propia utopía, en otros casos, también vale decir que persiste como una matriz comunicacional, o una postura irreverente de personalidades, o incluso, una tendencia de twitter. todos estos podrían ser considerados como negativos por los racionales, a menos que se trate de semiólogos que intuyan la influencia delas acciones de Chávez en esta etapa del leguaje humano. Sin embargo, creo que la parte del Chavísmo que debió haber desaparecido con la partida material de Chávez es esa que puede ser identificada con la viveza criolla. Eso es en verdad un venezolanismo que no nos ayuda, y que es la real causa de nuestras desgracias. antes, durante y después del Chavísmo. Si la viveza criolla es una de las verdaderas expresiones de identidad de nuestro Pueblo Venezolano, cabe reflexionar, que es en verdad el Pueblo , como se manifiesta o cual es su verdadera sabiduría. De esa tesis hay muchas versiones y corrientes para explicarla, la más importante para nosotros por tenerla más fresca es la que acuñó el Chavísmo como base de su forma de naciente ideología. Pero eso es trabajo de reflexión de otro escrito, y mejor de otros que en eso sean especialistas… Volviendo al eje de esta reflexión… Sin menospreciar la enorme influencia que tiene el monstruoso poder de la Burocracia sobre nuestras vidas ni perdonar a los que - fuera cual fuera sus razones- usaron en nuestro país “1984” como un manual de administración del Poder en el Estado, responsabilizar al buró y al estado de las decisiones de la población, o dejarle al estado la responsabilidad de las acciones individuales o colectivas, es repetir lo hecho con el mismo Chávez. Tal vez es demasiado pedir, sobre todo porque la plataforma comunicacional del Buró ya lo había extinguido y martirizado mucho antes de su propia muerte, y tras esta, pretendió inmortalizarle no como inspiración de pensamiento de corrientes, sino literalmente manteniéndole vivo con la magia de la televisión. Queda ahora la esperanza que surja madurez en nuestra política de estado, y que se siembren las bases en nuestra educación como ciudadanos para transformar el futuro. Sería ideal y utópico que no fuera una interpretación de 1984 basada en nuestra viveza criolla la que se tomase como inspiración de las políticas de nuestro estado. A ver si con una perspectiva menos inmediata del universo, logramos trascender hacía el destino que creo merecemos y no el que tanta gente pretende obligarnos a asumir.

Lea por aquí el Ensayo de Denis "Adiós al Chavísmo":

http://www.aporrea.org/ideologia/a214599.html




"Tengo una apostilla a la reflexión, porque mi memoria se hizo más gentil. Así que recordé que el afiche el el lobby del despacho del viceministerio de planificación no decía "El gran hermano te vigila". decía "LA VERDAD LES HARA LIBRES", así en mayúscula y en negrita. Lo que, lejos de cambiar el sentido de la reflexión, acaso la hace más surrealista." (N.del A.)
 

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