miércoles, 2 de marzo de 2016

"El Congreso de Futorología" (1971) Stanislaw Lem, Otra obra de ciencia ficción que al parecer devino en manual de control del poder.



"A este mundo venimos a dormir
venimos a soñar,
por que no es verdad, no es verdad
que hayamos venido para vivir la realidad"
Canto Azteca.



"El Congreso de Futorología" (1971) Stanislaw Lem, humor, farmacocracia, tecno-hegemonía mediática. Las inagotables dosis de humor cínico en la perspectiva del astronauta Ijon Tichy, casi asustan cuando las comparamos con la historia de los acontecimientos ocurridos en Venezuela a lo largo de estos años, desde los finales de la cuarta, hasta los comienzos de la quinta ( nuestros últimos 20 años más bien rememoran otra novela: "Dr. Bloodmoney, O Como Nos Las Apañamos Después De La Bomba" de Phillip Dick), En el caso del Congreso de Futorología, se podría muy bien decir, parafraseando al maestro Jodorowsky, que como visión fantástica de la realidad criolla no llega a ser surrealista debido a lo prosaico del acontecer narrado por la alienante e indetenible batalla mediática de ambos bandos obsesionados por el control de las riquezas y recurso de nuestra tierra. 

Pero el congreso de Futorología es también un presagio alopático. En 1971 ya Stanislaw Lem vaticinaba el advenimiento de la farmacocracia. 29 años después los hermanos Wachowski plasmaban las relaciones de la farmacocracia con las tecno hegemonías en Matrix... hoy en Venezuela vemos y nos hallamos siendo un "reality de ciencia ficción hecho manual de control", un escenario de experimentación de los efectos de la dependencia de la farmacocracia en tiempo real, televisado y difundido por las redes sociales, sufriendo un terrible e inhumano síndrome de abstinencia de medicamentos, que además de aliviar efectos de las enfermedades de diseño de moda,  resultan también ser el único paliativo ante la alienación flagelante de los bandos en conflicto. 


Y así como en el relato "en la colonia penitenciaria" de Kafka, los Venezolanos estamos terminando de constatar que el castigo para la rebeldía, para el sueño de otro mundo posible, se escribe en nuestra epidermis con hambre, con escaséz de medicamentos, de artículos de primera necesidad:

"-Nuestra sentencia no es aparentemente severa. Consiste en escribir sobre el cuerpo del condenado, mediante la Rastra, la disposición que él mismo ha violado. Por ejemplo, las palabras inscriptas sobre el cuerpo de éste condenado -y el oficial señaló al individuo- serán: HONRA A TUS SUPERIORES." (la Colonia Penitenciaria. Kafka, 1914)

Lo que nos ocurre también rememora el cerco de Numancia narrado por Cervantes, el asedio a Masada. La resistencia hasta que se agoten los alimentos y los medicamentos, la muerte real de los que no soportan la falta de dignidad de los incompetentes, la deshonrra, la manipulación de los hechos. Muertes teatralizadas también a conveniencia de ambos bandos dueños del las relatorías.





tal vez, a falta de calmantes, sea mejor leer, releer, y recordar las oraciones de los monjes de San Leibowitz, que inspiran las liberaciones de los libros y de la mente.

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